Mascarilla o condón

Mascarilla o condón

COVID-19 y personas conviviendo con VIH. 

Desde el comienzo de la cuarentena en Ecuador, el 12 de marzo del 2020, las medidas de prevención para evitar la propagación de la COVID–19 han afectado de diferentes formas al relacionamiento en el ámbito social y sus diferentes esferas: laboral, familiar, entre otros.

Debido a que la COVID-19 es una enfermedad nueva, el pánico e incertidumbre que surge por enfrentarse a lo desconocido es bastante fuerte. Más aún cuando el contagio puede significar muerte o riesgos constantes para las personas que viven con VIH. Después de todo, antes de la emergencia sanitaria, sus dinámicas de relacionamiento ya habían sido afectadas por la presencia de un virus; ahora deben enfrentar una situación de doble riesgo.

Como resultado de esta crisis, el sistema de salud pública y el abastecimiento del tratamiento antirretroviral se vieron afectados debido a factores como el aislamiento de las personas y las disposiciones generales del Estado. Esto hizo que las personas viviendo con VIH estén más alerta y desarrollen estrategias de prevención y de protección.

Algunas de las medidas de bioseguridad más relevantes implementadas por la población en general son las emitidas por la Organización Mundial de la Salud, tales como:

  • Lavado regular de manos con agua y jabón.
  • Desinfectante a base de alcohol.
  • Distanciamiento de 1 metro entre personas que presenten tos o estornudos.
  • Evitar tocar los ojos, boca y nariz.
  • Uso de mascarilla.
  • Permanecer en casa si se siente mal. En el caso de presentar fiebre, tos y dificultad para respirar, busque atención médica siguiendo las instrucciones de su autoridad sanitaria local (UNAIDS.ORG, 2020).

En relación a las personas viviendo con VIH, se han hecho recomendaciones específicas que, en el marco de la situación social del país, parecen poco realistas y de difícil implementación; estas son:

  • El abastecimiento del tratamiento antirretroviral para 3 meses.
  • Comunicación telefónica con su servidor de salud cuando necesite asesoramiento.
  • Fortalecimiento de las redes de apoyo familiares y amigos en caso de establecer medidas de distanciamiento social (UNAIDS.ORG, 2020).

Entre las estrategias de cuidado que se han desarrollado y que son más lógicas y aterrizadas en el contexto local son:

  • Rodearse de personas que protejan y quieran, que sean empáticas, positivas y resilientes orientadas a vivir una vida plena y afectiva
  • Filtrar la información que se recibe sobre la COVID-19, en especial de su relación con el VIH, ya que las redes sociales tienden a emitir todo tipo de información al respecto y se debe discernir con cuidado y detenimiento para obtener solamente datos reales.

Así mismo, para el entretenimiento grupal dentro del círculo familiar o de vivencia dentro del hogar, se recomienda el uso de programas que permitan el manejo adecuado del estrés, como terapias grupales, tomar medidas de relajación; así como también la reducción del consumo de alcohol y tabaco, y el aumento de horas de descanso y ejercicio físico.

Aunque sea parte del proceso de adherencia para las personas que viven con VIH, se debe incluir el desarrollo de habilidades que impliquen la toma de la medicación y tener un feedback mensual que permitan desarrollar estrategias cognitivas del paciente, entrenamiento de autoestima, relajación, resolución de conflictos, estrategias de autocuidado y prevención de una reinfección.

Para el tratamiento hacia personas que presenten COVID–19, han surgido varias especulaciones que se relacionan con el medicamento utilizado en personas seropositivas; dicho tratamiento supuestamente brindaría mejoras en los efectos del COVID – 19. De estos mitos y creencias se hablará en próximos apartados.

Esta es una iniciativa que se realiza gracias al apoyo de ONU SIDA.

 

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