Buscando la libertad de ser quien soy

Buscando la libertad de ser quien soy

Por: Bernarda Granja, Cristina Gordón – Diálogo Diverso

“En el preciso momento en que usted lee estas líneas está teniendo lugar una revolución, y cada vez que se conecta, está participando en ella”

María José Brites

Desde el 2016, las Naciones Unidas reconoce el acceso a internet como un derecho fundamental debido al impacto significativo que este ha tenido en el desarrollo vital de las personas, aún más, después de pandemia por la COVID – 19. Tras momentos de encierro, se acrecentó su funcionalidad para aspectos laborales, educativos, políticos e incluso, sociales.

Las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) han desarrollado un puente de oportunidades entre visibilizar identidades que pasaban desapercibidas y espacios para compartir opiniones y escuchar nuevas ideas, distintas formas de participación política, y vinculación a movimientos tanto desde un carácter ideológico como emocional.

El uso cotidiano de las TICs permite comprender el impacto que generan en la construcción personal y en el refuerzo de categorías sociales. Entonces, ser visible se vuelve el propósito más grande de ser y estar en redes sociales. La adaptación y re significación se convierten en protagonistas de espacios virtualmente habitables por personas donde, además de interactuar con contenido visual, simbólicamente también participa el ser de cada persona.

Instagram, Twitter y Tik Tok son algunos de los espacios virtuales más influyentes de la actualidad. Contar quién eres, qué haces, a qué te dedicas, qué te gusta e incluso en dónde te encuentras, es un requisito para habitar estos espacios. Esta dinámica propicia una visibilidad que puede ser un arma de doble filo pues se convierte en una comunidad virtual que gestiona patrones e interacciones sociales que pueden perpetuar estereotipos descalificativos.

¿Qué sucede si no cumplo con las expectativas de mi comunidad?

Para ser parte de un espacio social, por lo general, las personas deben reunir características en común para así encontrar la aceptación deseada. Este proceso puede provocar el ocultamiento involuntario de atributos que se consideren fuera de la norma. Bien sea en lo presencial o lo digital, las poblaciones históricamente vulneradas son quienes más han luchado para romper con los estigmas y la discriminación que este proceso adaptativo ha generado en la sociedad.

En el caso de la población LGBTIQ+, todavía queda mucho trabajo por delante. Incluso en la actualidad, muchas identidades sexo genéricas se reconocen como abyectas en el espacio virtual debido a que siguen estando fuera de la norma. Para las personas bisexuales, Trans, intersexuales o queer, ser visibles en sus redes resulta un acto revolucionario que conlleva una constante violencia digital.

El 23 de septiembre de cada año se conmemora el Día de la Visibilidad Bisexual (orientación sexual que implica la atracción romántico- afectiva y sexual hacia personas del mismo género y del género opuesto). Hecho que ha provocado que, todo el mes, las redes sociales se tornen de colores azules, morados y rosa para aludir a la importancia de recordar que todas las identidades existen y son válidas.

Noticias, medios, artículos, revistas, y/o contenidos de difusión de información, constantemente recaen en discursos que acuñan y borran a la bisexualidad. Esto provoca que se generen estereotipos que potencializan discursos de odio, LGBTIQ+ fóbicos que incluso desencadenan en la recurrente, homofobia internalizada.

¿Es posible un espacio virtual incluyente?

La esfera digital que compartimos, muchas veces cuenta con las herramientas que tanto necesitamos pero que nos negamos a encontrar. Es en este momento donde la alfabetización digital se convierte en el instrumento para la inclusión con enfoque de derechos y apoyo en el desarrollo de espacios seguros para todas las personas.

Es importante recordar que, al publicar episodios de la vida personal, todas y todos nos exponemos de distintas maneras. En el caso de las personas bisexuales, su libertad de expresión se encuentra constantemente atravesada por discursos de odio que ponen en duda la validez de su orientación sexual y buscan encajarlas en el dualismo de la heterónoma. Es decir, solo se puede ser hétero u homosexual.

Asimismo, es prudente mencionar que los actos digitales, siempre tendrán una repercusión en la vida real. Las personas que viven este tipo de violencia pueden enfrentar afectaciones en materia de salud mental que recae en episodios como ideación suicida, ansiedad, depresión, conductas evitativas y de exclusión social.

La violencia psicológica que minimiza a esta orientación sexual empieza por tratarla como una etapa transitoria de descubrimiento sexual hasta llegar a la aceptación de la propia homo o heterosexualidad. Hecho sumamente violento.

La base para conseguir un espacio digital inclusivo se encuentra en el respeto a la identidad de las demás personas. Una red virtual con derechos igualitarios para todxs se logra a través del reconocimiento de la libertad como una forma de validar los sentires de todas las personas. Debemos, entonces, detenernos a reflexionar y preguntarnos: ¿mis palabras causan daño? ¿vulnero los derechos de lxs demás? ¿puedo causar discriminación o estigma? Si la respuesta es sí, es preferible detenerse.

De igual manera, si se identifican actos violentos, es preferible denunciar en los propios mecanismos protección de cada red social. Aunque la mejor herramienta para reducir los discursos de odio hacia las personas bisexuales, somos las personas. Las tecnologías de la visibilidad tienen la capacidad de reforzar los modos y modelos de vida. Está en nuestras manos hacer que se eliminen los estereotipos y que prime la libertad de ser quienes somos sin miedo a la discriminación.

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